domingo, 13 de marzo de 2016

Palma - Llucmajor - Cala Gamba!

Ruta Palma - Llucmajor - Cala Gamba


Tal vez no pueda realizarla nunca entera pero lo que está claro es que seguiré intentándolo! Este miércoles amaneció un día perfectamente soleado y decidí repetir ese Palma - Llucmajor - Palma que el lunes se me había quedado en unos 45 kms frustrados por la lluvia. Y es que esta ruta se está convirtiendo en un clásico mañanero de estos días en que tienes que estar en Palma por la tarde, por algún compromiso. Creía que lograría al fin completar esos 75 kms, que incluyen la ida y vuelta a Palma, pero de nuevo la lluvia tuvo otros planes para mí, aunque consiguiera por lo menos completar 70 kms de este recorrido que se empieza a convertir en habitual.


Salgo, como siempre, de Palma, realizando la famosa ruta desde el Paseo de Portixol hasta Can Pastilla, nunca falta una parada y foto de despedida aquí en plan: "¡Adiós Palma, me largo de pueblos!". A continuación sigo hacia el Arenal y, a la altura de Sometimes, me desvío por estos primeros caminos rurales que me llevarán hasta S'Aranjassa, Sant Jordi y Sa Casa Blanca, antes de tomar la vía de servicio en dirección a Manacor y enfrentarme de nuevo con las duras cuestas que llevan a Son Gual.

Este tramo, sin embargo, es un tramo curioso, de sentimiento de pereza, risas por el esfuerzo y dolor de piernas, así como la fascinación de darme la vuelta y ver desde aquí toda Palma a medida que asciendo. Tengo que admitir que este día decidí tomármelo con más calma que nunca y, aprovechando la promesa de día soleado y buen tiempo, decidí hacer una primera parada en un bar de Sa Casa Blanca, antes de dicha ascensión a Son Gual, más tarde comprendería que esos minutos no me sobraban si pretendía llegar a Palma de vuelta "seca y salva".

Siempre es agradable pararse en estos bares de pueblo al borde del camino, mientras almuerzas a media mañana, en una terraza bajo un espléndido y agradable sol, más en estos días frescos que estamos teniendo, y ver pasar multitud de ciclistas; en parejas, en grupo o solos, la mayoría de ellos dirigiéndose al mismo destino, y lo más seguro es que vuelvas a encontrarlos en tu camino o directamente en Llucmajor a manos, también, de una buena cerveza.

Cuesta dejar de recrearse con todo este ambiente y reemprender la marcha, pero hay que enfrentarse a las cuestas y cuanto antes mejor. Desde Sa Casa Blanca hasta el inicio de la mayor pendiente, a la altura de Xorrigo, no existe gran dificultad, incluso es entretenido ver pasar los aviones tan cerca sobrevolándote, pues el Aeropuerto está muy cerca y aún no han levantado mucho el vuelo cuando pasan por aquí. Da la impresión de que alzando la mano pudiera incluso rozarlos.

Subir hasta Son Gual es como siempre, duro pero a la mismo tiempo cada vez más impresionante, a medida que vas subiendo y te giras para contemplar Palma como si del mejor de los miradores se tratase. Al llegar, siempre se encuentra el depósito de agua que con esos colores tan alegres, parece darte la bienvenida y proclamar que sí, que lo has vuelto a lograr. Y es que este peculiar "Chupa-chups", como suelen llamarlo, me encanta! Con sus manchas de azul intenso sobre blanco, se ha convertido en un elemento icónico de Mallorca, con el que nunca me falta una foto de llegada, ni que hubiese logrado alcanzar el Everest, pero es que para mi Son Gual siempre es un gran logro que merece celebración.
Tras la "celebración" continúo y en la siguiente rotonda, en lugar de desviarme a mano izquierda para continuar por la vía de servicio, sigo por el camino rural que lleva hasta Algaida, poco antes de ésta cojo a mano derecha Camí de Muntanya, Camí de son Miquel Joan y Camí de Son Mendívil. Nunca deja de maravillarme esta parte de la ruta, con los senderos más bucólicos que he tenido el privilegio de recorrer en la isla, pues combina caminos de grandes extensiones de campo de un verde intenso, y ahora, en plena primavera, incluso decorado con el amarillo, rojo y blanco de las flores que hacen su aparición, con otros sinuosos caminos donde la arboleda y la espesa vegetación forman túneles abovedados por los que únicamente podemos ver esos campos a través de pequeños claros que, como si fuesen ventanas, nos brindan una breve mirada a al exterior. Es, sin duda alguna, sobrecogedor patinar por aquí, algo así como un cuento de Disney. A continuación, unos largos kilómetros de cuesta abajo, no muy inclinada pero constante que nos harán disfrutar de lo que yo suelo llamar un "patinaje automático" hasta la entrada misma de Llucmajor en la rotonda de Ronda Ponent.

Desde allí continúo y al llegar a la altura de la plaza Mare de Déu de Gràcia, tomo Carrer de Ciutat, a mano derecha, hasta la plaza de España de Llucmajor, donde estoy deseando, como siempre, sentarme en la terraza de Bistro Mercat a dar buena cuenta de una estupenda creppe de sobrasada mallorquina y queso mahonés, acompañada de una merecidísima jarra de Franciscaner tras esos 45 kms de travesía. En esta ocasión me encuentro que hay mercado en la plaza, la solitaria e imponente farola central se halla hoy acompalñada por multitud de tenderos ofreciendo toda clase de productos mallorquines junto al bullicio de gente que se detiene a mirar, comprar o simplemente pasear entre ellos.

Mientras estoy comiendo, de nuevo, me doy cuenta de que el día empeora, comienzan a llegar las nubes, se levanta algo de viento, no pinta tan mal como el lunes pero la sensación de "Déjà vu" es algo inquietante. Así que decido abandonar la terraza y darme prisa, pues hoy quería visitar los lugares y edificios más emblemáticos del pueblo antes de marchar. No me paro casi nunca a hacer turismo dentro de estos pueblos, pero cuando lo hago, descubro la cantidad de historia, monumentos y edificios que merece la pena contemplar con la calma más propia de un turista. Merece la pena, pues descubro que hay más por ver y descubrir en los pueblos, y su cultura, de lo que jamás hubiese imaginado. En la misma plaza España, el imponente edificio del Ayuntamiento, obra de Miguel Dalmau que data de 1882. Las fachadas del Café Colón, con reminiscencias modernistas, y del Bar Tabú. Justo en el lado contrario encontramos el antiguo Mercat des Peix (1916), que ahora hace las veces de oficina de información turística. También vemos alzarse la Iglesia parroquial de Sant Miquel, el edificio más emblemático de Llucmajor y la iglesia más grande de la isla después de la Catedral de Palma de Mallorca, adosada al templo encontramos la Casa Rectoral.

Saliendo de plaza de España, el monumento dedicado a Jaume III, en el paseo del mismo nombre. En la pequeña plazoleta peatonal donde se sitúa el edificio del antiguo  Hotel España encontramos también el monumento en honor a los zapateros, oficio de la mayoría de los habitantes del pueblo hasta los años 70, y la fuente central S'Abeurador Rodona. Subiendo desde aquí a plaza España encontramos Ca Ses Xilenes y el edificio de estilo neogótico de "La Caixa". En otra plaza, dejando atrás la plaza del Ayuntamiento, S'Espigolera, donde también se ubica el Convento y la Iglesia de Sant Bonaventura. Éstos son muchos de los edificios históricos y monumentos que nos ofrece Llucmajor.

Viendo que el tiempo empeora notablemente, y lo que era viento a pasado a ser un fuerte vendaval, decido regresar por la Ma-19A, una carrertera secundaria por la que, afortunadamente, nunca me encuentro mucho tráfico hasta el sendero de desvío a mano izquierda, Camí de Son Rubí o Son Perdiuet, que desemboca en Camí de sa Talaia Romanina, un túnel poblado de arboleda que, en los días donde no hay que enfrentarse al viento en contra, se convierte en una agradable bajada hasta enlazar con la vía de servicio de Llucmajor, que me llevará de vuelta al carril bici de Aqualand que conduce hasta El Arenal. El último tramo de esta vía es una imponente y larga bajada, desde la que se puede divisar la Bahía de Palma, normalmente un regalo para la vista a toda velocidad, pasando junto al Circuito Mallorca, pero que en esta ocasión no se me hará tan trepidante por culpa del viento en contra.

Superado este último tramo, enlazo con el carril bici que lleva a Aqualand y, por El Arenal, voy callejeando para evitar el infame e incómodo paseo de adoquines junto a la costa, hasta Can Pastilla. Ya estoy de vuelta, casi ha acabado mi viaje y me siento en el bordillo a observar como varios grupos de windsurf y kitesurf surcan la costa ayudados por este viento que para mi resulta tan molesto. Me quedo embobada un buen rato mirando entretenida sus velas de colores chillones al viento, como caen y vuelven a alzarlas para continuar. Con este espectáculo cuesta despegarse de la playa, pero ya casi no queda nada para mi regreso y empiezo a tener frío así que reemprendo la marcha y, a la altura de Es Carnatge, comienza a llover. Desde el famoso puente de madera puedo ver, o más bien, no ver Palma, pues está oculta tras un diluvio colosal. Sigue lloviendo pero yo continúo hasta Cala Gamba temiendo que de un momento a otro mi gesta se hará imposible y tendré que descalzarme para continuar lo que me queda a pie. Por suerte un buen samaritano, que se hallaba en casa preocupado por mi regreso, decide venir a socorrerme, así que me pongo a refugio en un bar de Cala Gamba hasta su llegada.
Otra vez mi ruta se vió frustrada por la lluvia, casi no lo creo pues me he pasado el invierno sin ver caer una gota, aún así esta vez me voy con 70 kms a las espaldas y el firme convencimiento de que a la tercera lo conseguiré!






ÁLBUM DE FOTOS COMPLETO


Palma - Llucmajor - Cala Gamba

VÍDEO DE LA RUTA


2 comentarios:

  1. Espero que este blog llegue a mucha gente. Conozco todas las islas de Baleares, y cada una tiene algo especial. Animo y adelante. Yo le pego al Freeskate y al Nordic Cross Skating.

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  2. Muchas gracias Ismael al menos espero ir poco a poco editando, no sólo estas descripciones de "viaje", sino las rutas en sí, como un sitio donde consultar donde patinar en Mallorca.

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